En los últimos años, la tendencia mundial se dirige hacia una digitalización de casi todos los aspectos de la vida de las personas. 

Así el uso de los medios de pago electrónicos y ahora las criptomonedas han abierto el debate sobre el papel que deben jugar los bancos centrales del mundo en este entorno.

La alta volatilidad que experimentan las criptomonedas evidencia el importante rol que cumplen los bancos centrales de brindar una unidad monetaria estable, en la cual todos los agentes de la economía confíen, con el objetivo de preservar la estabilidad macrofinanciera, señala un artículo del Banco Central de Reserva (BCR).

En esa línea, los bancos centrales del mundo se encuentran analizando la posible emisión de una moneda digital, conocida como CDBC (Central Bank Digital Currency), indica el documento.

El artículo en mención fue publicado en la última edición de la  revista Moneda del BCR y tiene como autores a Carlos Montoro, subgerente de Diseño de Política Monetaria del BCR; Fernando Perez, jefe del Departamento del Programa Monetario del BCR; y Marthin Morán, especialista del  Departamento del Programa Monetario del BCR.

Dinero digital
El dinero digital ya existe y tienen como base el dinero emitido por los bancos centrales.

Por ejemplo, se pueden recibir pagos a cuentas bancarias, hacer pagos con tarjetas de crédito y débito, e incluso hacer transacciones a través de aplicaciones para teléfonos móviles, todo ello sin la necesidad de hacer uso de efectivo, detalla el instituto emisor.

Además, conforme las nuevas generaciones, nativos digitales, entren en la actividad económica, se puede esperar que el uso de efectivo disminuya.

Frente a tal panorama, se abre la posibilidad que los bancos centrales puedan emitir directamente al público dinero digital y no solo billetes y monedas, sostiene el instituto emisor peruano.

“El objetivo de una CBDC no debería ser solo el de generar una nueva alternativa de pago digital a las ya existentes, sino principalmente que su emisión ayude a cumplir con los objetivos de estabilidad macroeconómica en la era de la digitalización, teniendo en cuenta el rol que podrían asumir los bancos centrales en el futuro”, explica.

Dos alternativas
Según detalla el BCR, existen dos alternativas en el posible diseño de una CBDC. La primera es la moneda digital para pagos mayoristas, cuyo uso sería principalmente para transacciones en el mercado interbancario y la liquidación de valores.

El otro diseño sería una CBDC para pagos minoristas, este tipo de moneda digital estaría disponible para todos los agentes económicos y podría considerarse un «sustituto» de los actuales billetes y monedas, explica.

Para su diseño existen dos alternativas, digitalizar los actuales billetes y monedas (token) o crear cuentas para todos los agentes de la economía directamente en el banco central.

Consecuencias
Una de las grandes diferencias que existiría entre la moneda virtual del BCR para minoristas y el actual efectivo, es que la primera no sería totalmente anónima y podría pagar intereses, señala el reporte.

«Este tipo de innovación puede tener impactos profundos en el sistema financiero”, resalta el BCR.

Así, advierte que uno de los problemas podría ser la desintermediación financiera, al moverse parte de los depósitos en la banca comercial hacia el dinero digital del banco central, cuyo proceso puede ser acelerado en periodos de estrés financiero.

Explica que ello implicaría un cambio en el rol del banco central, de ser un prestamista de última instancia a ser un proveedor general de liquidez para el sistema financiero, ya que tendría que compensar, a través de financiamiento, los menores depósitos en la banca.

En esa línea, la emisión de una CBDC cambiaría el entorno en el cual el banco central conduce su política monetaria. 

En economías emergentes, como la peruana, donde el uso de efectivo es relevante, el objetivo de una CBDC sería reemplazar al efectivo, ya que ayuda en la inclusión financiera, pues se buscaría que esta moneda digital llegue a todos los peruanos, en especial a los que están fuera del sistema financiero, destaca el reporte.

Fuente: Gestión